miércoles, 24 de diciembre de 2008

Mientras tanto en camarines...

Una vez que nos avisan que las puertas del teatro se abrieron, comienza la travesía...esperar que nuestro amado publico haga coincidir el bendito numero de su entrada con el de la butaca, que se encuentren en la puerta la tía y la prima, con la madre y el padre por que no sabe bien de que se viste "la nena" y no se la quieren perder, o de que los abuelos entren hasta la primera fila dejando las manos libres para aplaudir y secar las lágrimas que provoca ver a los pequeñines y a los no tanto bailando.

Mientras todo esto sucede, nosotros estamos en los camarines preparándonos para que todo salga maravilloso, increíble, colosal...

Los camarines son la verdadera odisea por la que pasa todo artista antes de salir a escena, allí:





Nos peinamos...





















Nos maquillamos...













Jugamos...

















o simplemente nos mata la espera y caemos rendidos...

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